martes, 15 de diciembre de 2009
Mi maldita verdad, mitad genio, mitad normal, chica que se apaga, porque haga lo que haga el premio no cambiara mi estado de ánimo. Es este sentimiento pésimo que me tiene pálido con mis colegas. No soy cálida ya no hay remedio, preguntan que sucede y me limito a mirar seria, mi amado siente enserio dice que estoy distanteme mira y se que ve; una decepción constante y si la vida es un instante, hoy quiero olvidar que existo, quiero escapar a mi desierto sin ser visto. Salir de este círculo, volar a otro lugar, quedarme quieta allí. La soledad es mi amuleto, nada ni nadie hoy me acompaña en este vaivén, quiero estar sola. Si solo todo estará bien. Que nadie hable, me falta el aire. Por una vez que el mundo calle importa una mierda lo que el resto diga, que se alegre, lo que me envidien por todo lo que consiga mi única enemiga es esta mente rota desde crío abre puertas prohibidas empujándome al vacío. Sonrío por compromiso. El jamás habla conmigo y yo no digo que el no existe, perdiste el norte, solo perdí al jugar con miedo al sentir nervios traicioneros, pensando mis dedos puedo soportarlo y se esquivarlo y nada cambia. Ahora mi corazón es como un invierno en Finlandia, no queda rabia, solo pena, una gangrena que mis venas pudre, pieza perdida del puzzle que nació un 24 de noviembre y desde entonces vive condenada y loca rosa espinada, sangra quien la toca. Hice compañía y obtuve un monólogo. Hice un final feliz y me quede en el prólogo. La droga es el peor psicólogo, nunca curo mi ahogo solo quiero correr a otro horizonte y estar solo.